En 1761, Kaspar Faber empezó a fabricar en su pequeño taller artesanal los primeros lápices de grafito. En el año 1840, Lothar von Faber marcó los lápices con su nombre y estableció las normas de longitud, diámetro y gradaciones de las minas vigentes hasta nuestros días. Fue así como convirtió a los lápices en un producto de calidad y en el primer instrumento de escritura de marca en el mundo.
A.W. Faber-Castell Peruana S.A., fundada en mayo de 1965 en Lima, se especializó desde el inicio en la producción de bolígrafos y marcadores bajo los estándares de calidad de la casa matriz en Alemania. Hoy en día es la marca líder del mercado peruano y exporta sus productos a más de 35 países.

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